El Alcázar de Jerez
Situado en el ángulo sudeste del recinto amurallado de la ciudad. Un alcázar (al-qasr) es un conjunto de edificios amurallado con la función de servir de sede al poder político y militar, constituyendo por tanto una pequeña ciudad con funcionamiento autónomo de la medina.
El alcázar jerezano data del siglo XII, cuando bajo control almohade Sharish se convierte en una ciudad de importancia en el conjunto de al-Andalus. Se conservan varias partes islámicas del conjunto palatino y militar, como son las dos puertas, la mezquita, los baños, la torre octogonal y el pabellón del Patio de Doña Blanca, a los pies de la misma. De cronología posterior, ya cristiana, serían la Torre del Homenaje (finales del siglo XV), el palacio de Villavicencio y el molino de aceite (siglo XVIII).
La Puerta de la Ciudad constituía el punto de acceso original a la fortaleza islámica, y el único que conectaba con la medina jerezana. El ingreso se dispone en recodo, a través de un arco de herradura. La Puerta del Campo, que conectaba con el espacio exterior a la ciudad presenta un sistema defensivo de mayor complejidad, siendo más estrecha y en triple recodo.
La mezquita es un espacio muy singular, siendo en origen un pequeño oratorio privado. Es el único espacio religioso conservado del Jerez musulmán, que contó con 18 mezquitas. Presenta su alminar, el patio de abluciones con una pila central y la sala de oración con su mihrab. Esta sala es de planta cuadrada y se cubre con una cúpula octogonal sobre pechinas. La fábrica es de ladrillo. Este espacio fue consagrado como capilla de Santa María del Alcázar.
Vinoble se lleva a cabo en un entorno absolutamente único: una fortaleza construida entre los siglos XII y XVIII, cuya belleza y valor histórico están en completa armonía con la nobleza de los vinos que se exhiben en la feria. El profesor y arqueólogo Alejandro Pérez Ordóñez revela la historia que se encuentra detrás de los muchos edificios ubicados dentro de la fortaleza.
